¿socialización es escolarización?

Para socializarse hay que escolarizarse.

Hoy se da por sentado que la socialización consiste en convivir a la fuerza con otros niños y niñas de la misma edad. No siempre fue así pues hasta hace muy poco no se segregaba sólo por edad, sino también por sexo.

Los menores, una vez segregados y forzados a convivir, se relacionan con los adultos de manera que estos disponen de su tiempo de trabajo y los vigilan en su tiempo de recreo.

En los periodos de trabajo los niños se sientan preferiblemente solos, por parejas o en pequeños grupos, siendo la relación fundamental la de sometimiento a los dictados del adulto que preside el aula.

En el patio, los escolares aprenden a formar grupos basados en afinidades y exclusiones, guiados mayormente por el azar, en el que cada cual se juega permanentemente su posición en el grupo.

La socialización, según este concepto ampliamente extendido, se produce en un entorno fuertemente reglamentado y vigilado, compartimentado y pautado donde las relaciones humanas giran entorno a la competitividad y la sumisión.
Socializarse es hacerse cargo de todo el conjunto de reglas y sanciones que gobierna esta convivencia artificial que tiene como objeto… ¿qué finalidad tiene la escuela exactamente? La efectiva socialización de los individuos, su instrucción y educación. La formación de ciudadanos instruidos y útiles para la comunidad.

Si entonces la escuela es ensayo de sociedad, nuestra sociedad es un lugar fuertemente reglamentado y vigilado, compartimentado y pautado donde las relaciones giran entorno a la competitividad y la sumisión. ¿Es este el mundo que tenemos?

Socializar por otro lado puede ser tener una variedad de relaciones significativas y de calidad con los miembros de todas las edades de la comunidad en la que uno vive inserto; gentes que hacen muy diversas cosas y que tienen muy diversas ideas sobre el mundo que les rodea. En la sociedad uno no vive rodeado de personas que hacen exactamente lo mismo que tú, para comparar quién es el que lo hace mejor, todos sometidos a los dictados inevitablemente arbitrarios de unos superiores que nos juzgan y sancionan. ¿o sí? La realidad es más bien, más que les pese a algunos, la convivencia entre personas que desempeñan diferentes oficios que se complementan para que nuestra vida sea posible como es.

La escuela, a la vista está, es un pésimo socializador. En cuanto a los papeles de educador e instructor de la juventud, también hay mucho dicho en cuanto a su eficacia o conveniencia. Y conviene no dejar de lado su pretensión de justicia social ofreciendo a todos  igualdad de oportunidades.

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